Esta campaña convirtió a MullenLowe Delta y Pilsener en protagonistas al transformar las cuatro esquinas de las canchas de fútbol en cuatro banderas rojas que señalaban las primeras alertas de violencia en las relaciones. El mensaje llegó a todos durante los partidos más importantes de la temporada.
Antes de un partido oficial de la liga nacional masculina, Pilsener invitó a 4 jugadoras de Liga de Quito a reemplazar las 4 banderas rojas de la cancha por las señales de alerta más comunes compartidas por su comunidad digital. La acción desató una amplia conversación. Pilsener creó un repositorio digital de banderas rojas con recursos de ONGs y acceso a consejería de especialistas.